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Published: 2013-05-27 17:41:02 +0000 UTC; Views: 272; Favourites: 0; Downloads: 0
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Segundo capitulo, quien diria que escribiria tanto? xD"¿Y qué pasa contigo?" pregunto ella señalando a su cabello "nunca había visto a alguien con el cabello blanco... y mucho menos con los ojos rojos... eres... un vampiro?"
El pequeño abrió los ojos a la pregunta, le habían dicho de muchas maneras en su vida (fenómeno, rarito) pero jamás comparado con un vampiro... Era de cierta forma divertido y la seriedad en la cara de su compañera no lo hacía menos gracioso. La risa se escapo de sus labios aunque se había llevado la mano a estos para evitarlo y no pudo parar por un momento, sentía que había pasado mucho tiempo desde la última vez que había sonreído.
"H-hey!! No te burles! Era una posibilidad!" le grito la morena dándole un codazo a la vez que sentía sus mejillas arder.
"Disculpa Katy" dijo entre risas y luego se calmo "Pero no, no soy un vampiro, soy albino, es esta cosa en la piel que hace que no tenga color... yo realmente lo odio... no entiendo porque a los otros chicos siempre les molestó"
"Pero es genial tener algo que te haga diferente no? En mi caso yo odio ser tan... Común... Soy de cabello marrón y ojos ámbar... Soy la persona más normal del mundo, tal vez si hubiese algo interesante que me hiciera destacar ya me habrían adoptado" dijo al tiempo que recostaba su espalda a una rama.
"No es tan divertido como crees, yo daría lo que fuera por ser normal" dijo mientras se recostaba al lado de Kate.
"A mí me pareces genial, Si tuvieras el cabello más largo y te hicieras una coleta: te parecerías mucho a esos samuráis geniales que aparecen en los anime! Quien podría odiarte siendo tan cool?"
La sorpresa invadió de nuevo el rostro del chico, siempre había odiado esa condición de su piel... ella era la primera persona que decía que le gustaba o que incluso le parecía genial, los sentimientos pelearon dentro de sí, por una parte encontraba difícil creer que a alguien le parecería atractivo la extrema palidez y los ojos rojos que parecían intimidar a todo el que mirara y por otra parte se sentía... halagado, sintió sus mejillas arder un poco antes de responder con una sonrisa.
"No mucha gente piensa como tu... Y en tu caso tal vez si te hicieras unas colitas de lado y fueses un poco mas femenina, serias la perfecta niña adorable que todos los padres quieren presentar a sus amigos y vecinos... Aunque a mí me pareces linda así como eres"
La niña estaba a punto de abrir la boca para argumentar lo de su feminidad pero las palabras murieron en su garganta por esa última frase... Empezaba a sentir su cara caliente de nuevo.
"...Cállate Nate..." fue lo único que pudo responder, sin verdadero odio detrás de sus palabras
A Nate aquella imagen le pareció muy adorable y le sonrió de nuevo. La chica frente a él se había preocupado por él y lo había halagado pero no sabía cómo recibir un cumplido, solo su compañía ahora lo hacía sentir cálido por dentro.
Pasaron el resto de la tarde conversando y conociéndose, ambos tenían un pasado en común, ninguno realmente recordaba a sus padres. Los padres de Katherine habían muerto en un accidente automovilístico cuando tenía 2 años, al no tener familiares conocidos ella quedo este hogar adoptivo, por su parte Nathaniel jamás conoció a sus padres, lo habían abandonado en el frente de una casa hogar, donde lo mantuvieron durante 2 años, pero por distintos razones terminaban cambiándolo de hogar, nunca se llevaba bien con los niños y terminaba peleando, cuando era hora de las entrevistas siempre tenía hematomas en proceso de curarse, por lo que los posibles padres siempre lo confundían con un chico problema y pasaban de él. Desde que se había mudado acá las cosas no parecían ser diferentes de las otras casas hasta que conoció a Katy.
Desde ese pequeño encuentro se habían vuelto inseparables, ella no tuvo que protegerlo de nuevo, ahora era él quien no dejaba que tocaran a su mejor amiga. Al pasar más tiempo con ella, dejo de pelear con los demás y casi todos sus morados habían desaparecido, Nate se veía... Brillante, aunque claro, sus sonrisas estaban reservadas solo para Kate.
Paso casi un año, ella había cumplido 6 años y un 27 de abril era el cumpleaños número 7 de Nathaniel.
Su día comenzó sintiéndose aplastado y arrastrado fuera de su cama. Kate había agarrado impulso desde la puerta, se había lanzado sobre su cama, abrazado y caído debido al impulso.
"Feeeliz cumpleaños a mi idiota favorito!" dijo entre risas y todavía abrazando al peliblanco en el piso.
"Katy... en serio... así no era como imaginaba despertando hoy" respondió el chico abrazándola con una mano y pasándose la otra por la cara, en un intento de retirar el rastro de sueño de su rostro.
Pero en cuanto pudo enfocar el rostro de la chica, esta tenía una expresión indignada, con sus labios casi haciendo un puchero.
"Woah! La gente normal dice gracias sabes?! Eres un malagradecido Nate!" se dispuso a levantarse del piso.
Pero esta vez era el turno de él para sorprenderla, la tomo de las muñecas y las apretó contra el piso, cambiando su posición anterior, se acerco a su rostro y le dio una lamida por el borde de su rostro y le sonrió ampliamente, sabia lo mucho que aquello la molestaría.
"Gracias! Aunque me repitas casi a diario que en realidad no soy normal"
"AUUHH!! Nate!!! Asqueroso pedazo de-! AH! Quítate de encima!!" dijo intentando liberarse de su agarre antes de que la lamiera de nuevo, porque lo creía muy capaz de ello.
El chico se hizo a un lado todavía sonriendo al ver las muecas de asco que hacia Kate mientras se limpiaba el fino rastro de saliva. Había descubierto durante su tiempo juntos que adoraba ver las expresiones en el rostro de su mejor amiga, especialmente si era él el causante de ellas.
Los otros chicos en la habitación se despertaron por el escándalo y pronto todos estaban alrededor de ellos, felicitando a Nate por su cumple. Bajaron al comedor y desayunaron, la cocinera le había preparado un pequeño ponqué, aunque no era solo por su cumpleaños, pero eso lo descubriría mas adelante. Kate le había dicho que se encontrarían en su árbol de siempre antes de salir corriendo a su habitación.
Así que aquí estaba, en el árbol donde había conocido a la morena, con un pequeño ponqué en mano que pensaba compartir con ella, sabía que amaba los dulces. Poco después ya estaba allí, con apenas una fina capa de sudor en su frente y recuperando el aliento, pero al mirarla noto que su semblante estaba serio.
"Ok... Escucha Nate... Hoy vienen el Sr y la Sra Shinju a retirar los papeles del niño que se van a llevar y me di cuenta de que este podría ser el primer y último cumpleaños que celebras conmigo -suspiro- así que quise darte algo especial para la ocasión"
Dejo ver el objeto brillante que tenia aprisionado entre sus manos, era un pequeño collar con un dije de plata en forma de luna.
"Estaba entre las pertenencias que me quedaron de mi mama, escuche de las señoras que viven cerca que los albinos son hijos de la luna y desde entonces me recuerda a ti, por eso quiero que lo tengas"
Le ofreció el regalo tomándolo de la cadena.
"P-pero es un recuerdo de tu mama! Kate... no puedes dármelo! No puedo aceptarlo"
"Si puedo y si lo harás, eres mi mejor amigo... y si alguno de los dos se va, me gustaría que te quedara un recuerdo de mi, además tu me regalaste este collar no? -mostro orgullosa el dije que colgaba de su cuello- hasta combinan si los pones juntos!"
La niña observo con sus ojos dorados el dije que imitaba su color y lo apretó, significaba mucho para ella, Nate lo había hecho con sus propias manos, fundiendo cobre con un herrero que vivía en las cercanías, tenía la forma del sol con varios rayos esparciéndose, el le explico que el sol le recordaba a sus ojos y se lo regalo el día que cumplió 6 años. Estaba tan feliz y agradecida que no le dijo idiota por varios días.
El chico de ojos de sangre todavía estaba dudoso de si aceptar el regalo o no, pero sabía lo terca y decidida que podía llegar a ser su amiga, discutir por algo como esto no serviría de mucho.
"De acuerdo -tomo el collar entre sus manos agarrando las de ellas al mismo tiempo - te prometo que lo cuidare más que a mi vida" termino la frase con una sonrisa.
"Mas te vale, tonto..." respondió antes de abrazarlo y apretar su cara contra su pecho escondiendo una sonrisa.








